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Celeste Andino / Honduras, Nación y Mundo
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miércoles, 1 de junio de 2011

Palabras del Embajador Hugo Llorens Ceremonia de Condecoración de La Gran Cruz Extraordinaria con Placa de Oro Congreso Nacional de la República de Honduras Miércoles, 1 de junio de 2011

Excelentísimo Presidente del Soberano Congreso Nacional de la República, Abogado Juan Orlando Hernández Alvarado y Señora Ana de Hernández

Honorables Señores Miembros de la Junta Directiva del Congreso Nacional

Honorables Señoras y Señores Diputados del Congreso Nacional de la República.

Señoras y Señores Miembros del Gabinete de Gobierno

Excelentísimos y Honorables Jefes de Misiones Diplomáticas Representadas en nuestro país

Team USA de la Embajada de los Estados Unidos de Americana

Señores Miembros de los diferentes medios de comunicación.

Señoras y Señores

Me gustaría comenzar agradeciendo sinceramente a todos los miembros del Congreso Nacional por invitarme a recibir esta sagrada condecoración. Es para mí un gran honor el ser reconocido por la institución política que representa de la manera más directa del pueblo Hondureño. Guardo un gran respeto y afecto por este pueblo, y es muy especial para mí estar aquí esta tarde entre todos ustedes, quienes son sus representantes, y que poseen tan alta responsabilidad en dirigir los destinos de este país.

Estoy profundamente emocionado por este reconocimiento. Mis experiencias en Honduras – primero, como Oficial Económico hace ya casi 18 años, y más recientemente, como Embajador – han sido ciertamente etapas muy importantes en mi carrera.  Me enorgullece el haber tenido la oportunidad de ser el Embajador de los Estados Unidos en un país al cual conozco y estimo tanto.

Permítanme ampliar un poco, con algunos breves comentarios como reflexión de las experiencias tan enriquecedoras que he tenido aquí en Honduras, al igual que sobre la amistad que comparten nuestros dos países.
Hoy en día, la relación entre los Estados Unidos y casi todos sus vecinos en Centro América se caracteriza por la creatividad y buena voluntad. La estrecha cooperación y  amistad entre Honduras y los Estados Unidos es, sin duda alguna, un buen ejemplo del potencial de este gran hemisferio. Creo profundamente que Honduras tiene un futuro prometedor. Posee recursos, una población joven y acceso a mercados. Los Estados Unidos tienen sumo interés en el éxito y la prosperidad de la democracia hondureña, y soy optimista que Honduras puede servir como un ejemplo notable y como una historia de éxito para la región.  De la tragedia y la crisis viene la oportunidad.  Los que aprenden las lecciones a veces injustas y amargas de la historia, abren el camino a un futuro prometedor.     

La nación de Honduras tiene una larga historia de amistad y de alianza con los Estados Unidos. Nuestros lazos son excelentes y nuestros vínculos de pueblo-a pueblo son inquebrantables. Tenemos muchos intereses convergentes, tales como promover más comercio e inversión, crear buenos trabajos para nuestra juventud, desarollar la energía renovable, combatir el crimen transnacional, proteger a nuestros ciudadanos del veneno de las drogas ilícitas, y fomentar la libertad y principios democráticos.

Honduras es el socio comercial y de inversión más cercano a los Estados Unidos de todos los países en la región centroamericana. Ambas naciones tienen un interés común en incrementar y fortalecer los lazos comerciales y relaciones de inversión. De mantenerse así, se estará apoyando un objetivo clave tanto para Honduras como para los Estados Unidos – la creación de empleos productivos y la promoción de pequeñas y medianas empresas.

También compartimos un interés por mejorar la seguridad de nuestros ciudadanos -garantizando que nuestras familias y niños estén protegidos contra la violencia generada por la actividad de pandillas, grupos criminales y el impacto nocivo
que los narcóticos tienen sobre la integridad y el éxito del futuro de nuestras generaciones más jóvenes.  Tengan la seguridad de que no los vamos a abandonar hasta tener la victoria en una lucha que será muy difícil. 

Yo creo en Honduras porque creo en su juventud.  Y afortunadamente Honduras posee una población muy joven, y esos jóvenes están llenos de energía, y con deseo intenso de crear un país renovado, y más próspero.   Los jóvenes tienen que desempeñar un papel clave e indispensable en  potenciar la reconciliación y renovación del futuro de este país. Nuestro gran desafío aquí, en mi país y todas partes es dar la oportunidad y las herramientas para que las generaciones nuevas tomen la bandera de cambio y transformación para nuestros países hacia un futuro digno y democrático. 

Creo  que lo que más une a los pueblos de Honduras y los Estados Unidos, es una profunda fe en nuestras libertades y democracia. Recuerden que la democracia no es algo fácil o sencillo. El mantenimiento de las libertades e instituciones democráticas es una tarea muy complicada, ardua, y que requiere de mucho trabajo y dedicación.  Y no es sólo una tarea de la clase política sino que requiere el compromiso y trabajo constante  de cada ciudadano. La democracia requiere que todos busquen entenderse y respetarse dentro del marco de la ley.  La democracia requiere un compacto donde los ciudadanos y sus líderes  comparten responsabilidad y la rendición de cuentas a fin de asegurar un  futuro digno para un país. Aunque la democracia representa la voluntad de la mayoría, es igualmente fundamental en una democracia que se protegen los derechos de las minorías. La democracia nunca es o debe ser una dictadura de la mayoría ya que la minoría de hoy será la mayoría de mañana. Al final, la democracia no puede sobrevivir si no responde de manera constante a los anhelos del pueblo. La democracia no es capaz de sobrevivir si no puede brindar resultados tangibles en materia de bienestar para la población. 

Honduras y los Estados Unidos seguirán avanzando juntos, con una visión de comercio libre, inversión privada, seguridad ciudadana,  democracia y protección de los derechos de todos. Nuestra alianza permanecerá fuerte, a medida que trabajemos juntos para  asegurar que estos intereses mutuos sean potencializados tanto a beneficio de nuestros países como la región.

Me gustaría tomar un momento para felicitar a este Congreso, bajo el gran liderazgo de mi buen amigo el Presidente Juan Orlando Hernández Alvarado. Este Congreso ha venido trabajando con un espíritu de unidad y reconciliación nacional, con liderazgo legislativo compartido por la participación activa de todos los cinco partidos políticos establecidos. Durante el último año y medio, este Congreso ha avanzado con una agenda legislativa definida y un sólido record legislativo, el cual incluye una ley de promoción de inversión novedosa y una legislación histórica en las áreas de apropiación de bienes indebidos, empleo temporal,  alianzas público-privadas, y equidad tributaria.

También me gustaría aplaudir el papel del Congreso en la creación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y de la Secretaría de Desarrollo de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes. Todos estos esfuerzos son ejemplos claros del compromiso del Congreso Nacional por la reforma y renovación.

Estoy firmemente convencido que el Congreso Nacional, y cada partido representado en este órgano legislativo, ha trabajado junto con la presente Administración del Presidente Lobo, navegando en aguas de muchos retos a fin de llevar a Honduras fuera de la tormenta del 2009, y trazando un camino claro hacia la democracia – un camino que permitirá instituciones políticas, sociales, y económicas más fuertes, y que asegurarán que esta democracia promueva el cambio necesario hacia una vida mejor para todos los ciudadanos hondureños.

Quiero reiterar que estoy bastante orgulloso de lo que nuestra Embajada ha logrado en estos tres años, momentos muy difíciles en la historia de esta República hermana. Contamos con un staff muy capaz incluyendo mi mano derecha, el Ministro Consejero Simon Henshaw,  nuestro Director para USAID, William Brands; nuestra Consejera Económica, Mary Grace McGeehan; nuestra Consejera Política, Silvia Eiriz, nuestro Consejero Para Prensa y Cultura, Michael Stevens; nuestro Agregado de Defensa, Coronel Robert Swisher; nuestro Cónsul General, William Douglas; y Greg Morrison, quien ha supervisado nuestros programas de cumplimiento de la ley. Este equipo, así como el resto de nuestros empleados estadounidenses y hondureños, se ha dedicado de manera excepcional a fortalecer las relaciones entre los Estados Unidos, el Gobierno de Honduras, y el pueblo hondureño.

Como diplomático de carrera con 30 años de servicio, me siento también orgulloso de haber representado dos grandes Presidentes de mi país, El Presidente Bush y el Presidente Obama.   Quiero señalar el liderazgo y compromiso solidario del Presidente Obama y la Secretaria Clinton con Honduras.  Yo soy testigo que ellos siempre se dedicaron a apoyar el país en los peores momentos.  Ellos me dieron instrucciones de permanecer en Honduras durante la profunda crisis del 2009, a fin de trabajar y brindar apoyo hacia una solución pacífica y democrática.  Esto se logró gracias a Dios con la exitosa negociación del Acuerdo Tegucigalpa-San José. Ellos también me dieron instrucciones de mantener nuestros programas en apoyo al proceso electoral para asegurar  la realización de comicios libres y justas.  Indiscutiblemente fue el pueblo Hondureño que fue el gran héroe de esta película y mandó un poderoso y histórico mensaje en las urnas en apoyo a la democracia, la reconciliación nacional, y la paz.  Y como debe ser en las democracias, después de toda la actividad de los políticos, y también los diplomáticos, el gran pueblo Hondureño tuvo la última y decisiva palabra. 

Tanto el Presidente Obama como la Secretaria Clinton han expresado que la política debe ser conducida en base al respeto mutuo y co-responsabilidad a través del  diálogo y el compromiso, y los Estados Unidos deben ser un socio más efectivo y decidido en asistir a los países de las Américas a alcanzar sus caminos según lo determinen sus propios pueblos. Esto es precisamente la razón por la cual la Embajada de los Estados Unidos permaneció al lado del pueblo hondureño durante esos tiempos difíciles, y estuvimos en el cruce de fuego sin escondernos o ponernos debajo de la mesa.  Y esta también es la razón por la cual continuaremos trabajando mano-a-mano con Honduras hacia un futuro más prometedor. Aun tenemos muchos retos por enfrentar juntos, largos y arduos caminos hacia la erradicación de la pobreza, el impacto de las recientes sequías e inundaciones, y la presencia que el crimen organizado ha tenido con respecto a nuestros intereses económicos y de  seguridad. Los Estados Unidos permanecen comprometido a ayudar a Honduras a enfrentar  estos y otros retos que se presenten en el camino.

Me siento muy honrado y afortunado de aceptar esta honorable distinción – y no la acepto en manera personal pero la tomo como un símbolo de afecto del pueblo Hondureño hacia el pueblo de los Estados Unidos.  Y esto no pudiera pasar en un mejor día.  Un día   verdaderamente histórico – un día histórico para el Gobierno de Honduras y el pueblo hondureño, en el cual se reconoce también un logro histórico para todos los países de las Américas. Hoy es el día en el cual esperamos por tanto tiempo y trabajamos tan duro para que Honduras sea reintegrada a su legítimo lugar dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA. Honduras, como una nación y como un pueblo en el propio corazón de este gran hemisferio, el cual llamamos las Américas, merece estar en la mesa de la OEA junto con el resto de sus países hermanos. El Presidente Obama, la Secretaria Clinton y yo, estamos complacidos de ver al Presidente Lobo y los funcionarios hondureños vindicados en su lucha, presentes orgullosamente en la mesa en San Salvador el próximo 6 de junio, cuando la OEA abordará la seguridad ciudadana, un tema crítico para el futuro de Honduras. Este será un día de mucho orgullo para el pueblo hondureño, y yo les felicito por todos los esfuerzos hechos por este órgano legislativo, junto con la gran visión e incansable compromiso  del Presidente Lobo y el Presidente Hernández  para llevar a Honduras a este gran día.

Nuevamente, quisiera agradecer a mi amigo, al Presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández Alvarado, al igual que a todos los representantes del pueblo por este gran honor. Ha sido un verdadero placer trabajar con ustedes. Muchas Gracias y que Dios los bendiga siempre a ustedes, sus familias y al noble pueblo Hondureño.  

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